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LOS MÁXIMOS RESPONSABLES DE LA EJECUCIÓN EXTRAJUDICIAL DE VENICIO MUÑOZ CÁCERES NO HAN SIDO JUZGADOS POR LA JUSTICIA COLOMBIANA

Por: Equipo Jurídico Pueblos

Venicio Muñoz Cáceres vivía en la Vereda La Robada del municipio de Sabana de Torres, Santander, cuando fue víctima de ejecución extrajudicial a manos de miembros de Ejercito Nacional. Fue asesinado, vestido con prendas militares, rodeado con armas de fuego y presentado como combatiente guerrillero del Frente 20 de las FARC-EP.

Todo ocurrió el 28 de marzo de 2006, en horas de la tarde, cuando fue detenido arbitrariamente por miembros del pelotón Cóndor 6, al mando del Sargento William Herrera Ramírez adscrito al Batallón de Infantería No. 14 Ricaurte para más tarde ser asesinado con disparos de fusil por los mismos hombres.

No siendo esto suficiente, los medios de comunicación se encargaron de tachar su nombre y convertirlo es un peligroso guerrillero afirmando que  fue “… alias El Mono o Peluca, llevaba 15 años delinquiendo en las FARC, y encontró la muerte luego que varios proyectiles atravesaron su cuerpo…”

No obstante, Venicio nunca fue miembro de la guerrilla. Por esta razón, la defensa de cuatro militares propuso preacuerdo a la Fiscalía 65 de Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH para admitir que Venicio no fue muerto en combate sino que fue asesinado por miembros del Batallón de Infantería No. 14 Antonio Ricaurte al mando del cuestionado Teniente Coronel ALVARO DIEGO TAMAYO HOYOS.

Por ello, el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga condenó a 14 años de prisión a los miembros del Ejército Nacional ORLANDO MORENO SUAREZ, JOSE ANTONIO MONSALVE, DANUL GUERRERO QUIROGA y DANIEL BLANCO por el homicidio de VENICIO. Posteriormente, el Sargento WILLIAM ALEXANDER HERRERA fue condenado por los mismos hechos. Finalmente, el proceso contra el militar JAVIER REYES PLATA, que ya se encontraba en la etapa de juicio oral, fue remitido a la Justicia Especial para la Paz en el marco del proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC.

No siendo suficiente, la ejecución extrajudicial de la que fue víctima Venicio también arrastró a su familia.  Primero, tuvieron que abandonar la finca ubicada en Sabana de Torres y  las reses que tenían. Después, su papá Pedro Muñoz y uno de sus hermanos fueron privados de la libertad, víctimas de un falso positivo judicial, recluidos en  la cárcel de máxima seguridad de Palogordo, mientras que el resto de la familia sufría hostigamientos por parte de los personas de la inteligencia militar.

Por su dolor y deseo de justicia los recordarlos. Ahora, sus padres, que ya cargan el peso de los años, su esposa, hijos, hermanos y hermana esperan justicia. Saben que aunque hay condenas por el homicidio aún no han sido vinculados los más altos responsables y persiste la impunidad. Por esto, junto a ellos clamamos por justicia. Por ellos, seguimos construyendo memoria; seguimos alimentando la esperanza.

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